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PLAZAS
DE TOROS DE ZACATECAS |

PLAZA MONUMENTAL
Inaugurada el 5 de septiembre de 1976,
por Manuel Martínez,
Antonio Lomelín y Manuel
Arruza (cortó la única oreja), que lidiaron toros de Torrecilla. El
toro que abrió plaza se llamaba Palomo.
En esta plaza han toreado todas las
figuras mexicanas y españolas, como Paco Camino, Antoñete, Ortega Cano,
El Cordobés, El Juli, José Luis Bote, Chiquilín, Javier Conde..., etc.
Capacidad: 12.500 espectadores.

Antigua Plaza de Toros San Pedro
Leyenda de Ponciano Díaz y la Plaza de
Toros de San Pedro
El 18 de Julio de 1894, la aficion
zacatecana estaba de placemes, y con justisima razon, ya que se anunciaba
para esa tarde una monumental corrida de torros en la que torearian,
alternativamente, Ponciano Diaz el coloso de aquellos tiempos y Jose
Bauzari, diestro cubano. Desde la mañana se notaba inusitado movimiento,
por todas partes se hablaba de toros, de los pueblos mas cercanos llegaban
coches y diligencias atestadas de aficionados a la fiesta brava. Entre las
familias que llegaron venia Rosario Llamas, la mas bella jerezana de
aquellos tiempos, huerfana y muy rica, era uno de los partidos mas
codiciados, sus tios la guardaban celosamente.
Llego la ansiada tarde. Desde muy
temprano los tendidos del sol y sombra estaban pletoricos de concurrentes,
solo los palcos se hallaban desocupados hasta la ultima hora.
Un sol radiante en un cielo sin nubes,
verdadera tarde de toros; el publico esperaba con desbordante entusiasmo
el momento en que el señor Juez de la plaza diera la señal para empezar
la corrida.
La Banda del Estado amenizaba la fiesta
con alegres marchas y pasodobles y el publico de sol daba la nota
humoristica.
Por fin sono el clarin y aparecio la
cuadrilla, al frente Ponciano Diaz con terno negro oro, el capote recamado
de oro y pedreria, a su lado Jose Bauzari con terno verde y oro. Detras
los banderilleros, picadores, mozos de estoques, etc.
Dieron la vuelta al redondel entre los
vivas de la multitud, en los palcos las damas saludaban con los pañuelos;
alli estaba Rosario, hermosa entre las hermosas, realzando su belleza con
la blanca mantilla, en el pecho un ramo de claveles rojos como sus labios.
Al saludar Ponciano al palco de la
presidencia vio a Rosario y se sintio atraido por la magica belleza de la
jerezana, que lo seguia aplaudiendo sin cesar; entonces llamando a
Casimiro Medina, su mozo de estoques, le mando el capote de paseo para
adorno de su palco.
Los toros eran de la ganaderia de
Venader, famoso por su bravura y bella estampa, el que toco a Ponciano era
un soberbio ejemplar apodado Pilongo, con una cornamenta espantosa que
hubiera hecho temblar a otro que no fuera el diestro mexicano. Recibio dos
buenas varas, no sin haber hecho horrible carniceria con los caballos de
los picadores; los barendilleros se vieron apurados para lograr dos pares
cabales al cuarteo.
Ponciano hizo algunas suertes del toreo
de aquel entonces y pidiendo permiso a la autoridad se dirigio al palco de
Rosario y brindo: "Por la reina de esta tarde, la mas hermosa entre
las hermosas zacatecanas"…Olas de rubor en el rostro de Rosario, y
de envidia en todas sus vecinas de palco.
Se dirigio al toro y despues de unos
pases naturales, otros redondos y otros a su modo, dirigio la espada sobre
la cruz del lomo del animal que se arranco sobre Ponciano, recibiendo el
estoque hasta la empuñadura.
Dianas, aplausos delirantes de la
multitud, lluvia de flores, puros, sombreros y del tendido de sol muchos
pesos de plata.
Rosario, palida de emocion, se quito un
anillo de brillantes y metiendo en el el ramo de claveles que tenia en el
pecho lo arrojo a los pies del matador.
Al terminar la corrida, fue Casimiro
Median, el mozo de estoques, a recoger el capote de Ponciano y recibio de
las manos temblorosas de Rosario un medallon con el retrato de ella para
el torero y una bolsa de malla con dinero para el.
No volvieron a verse; los tios, al ver el
giro que tomaban las cosas, se alarmaron y se la llevaron esa misma tarde
para Jerez; en vano le rogaron varios amigos que se quedaran a la fiesta
que se daba en el Casino en honor del matador; Rosario, con el espiritu
ausente, se dejo llevar sin protesta alguna.
Nunca quiso casarse ni tener relaciones
con alguno de sus muchos pretendientes, ni los consejos, regaños y
amenazas de los tios la decidieron a tomar estado y vivio siempre fiel al
recuerdo de aquella gloriosa tarde de toros en que Ponciano Diaz, el rey
de la tauromaquia del siglo XIX, rindio pleitesia a su soberana hermosura.
Ponciano tampoco se caso, sabia medir las
distancias y pretender casarse con la bella y rica jerezana era como
escalar el firmamento. Cuando murio, cinco años despues de haber conocido
a Rosario, encontraron en su pecho el medallon con el retrato de su amor
imposible, como el la llamaba.
La plaza de toros de San Pedro fue
testigo de este idilio.
LA
JEREZANA
Plaza de toros de Jerez (Zacatecas)
Considerada como
una de las más grandes del estado
PLAZA
DE JALPA
Plazas
de toros de México Toros
en Zacatecas
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